lunes, 30 de diciembre de 2013

El valor de la salud en Cuba



  
   
   Acudí una vez más al archivo impreso del periódico Victoria de la Isla de la Juventud y encontré esta primera plana de la edición del viernes 31 de diciembre de 2004, donde una vez más mi eterno amigo Evelio Medina Rodríguez publicaba una de sus fotos.
    La Isla mostraba una tasa de Mortalidad Infantil de 1,8 por cada mil nacidos vivos
   Traigo el dato al blog ya que al cierre del 2013 la Isla lucía la tasa de mortalidad infantil más baja de Cuba, dos fallecidos por cada mil nacidos vivos, y cero muerte materna hace once años.
   Y hoy quiero dar mi modesto criterio, no como profesional de la palabra, sino como un ciudadano más de este país.
   Quizás las cifras o números fríos no ilustren en sí la valía de contar con un Sistema de Salud Pública que se ocupe y preocupe por todos, sin distinción de ideología política, religiosa, o condición social.
    Como pinero siento orgullo por que sea mi territorio natal el que exhiba al país y al mundo la calidad de los profesionales, en una pequeña ínsula que carece de médicos en varias especialidades.
   Es ahí, en la dedicada a recibir a los recién nacidos, donde el humanismo y la sensibilidad tienen el mérito en el Hospital General Docente Héroes del Baire de la ciudad de Nueva Gerona.
   No haré un análisis de ese logro pinero ni de esa especialidad de la salud, hoy dialogaré sobre la Salud Pública cubana en sentido general, donde a diario atravesamos dificultades de toda índole, materiales, económicas, y a tantos años de Revolución todavía estamos rectificando errores, arrastrando otros, e intentando perfeccionar el sistema nuestro, que sin dudas no será el más perfecto, pero se basa en la justicia y el igualitarismo.
   En el mismo Sistema de Salud Pública hay evidentes carencias de recursos materiales, de recursos humanos, y médicos y personal de apoyo  que carecen de las normas éticas requeridas para trabajar en el sensible sector, de eso no vivimos ajenos.
    Pero… ¿se han puesto a pensar ustedes en el gasto diario, durante 24 horas al día, en las instituciones de salud cubanas?, un ejemplo de ellas son los hospitales, donde laboran ininterrumpidamente miles de médicos, enfermeros, paramédicos, asistentes, laboratoristas, técnicos, obreros de mantenimiento…, con sus salarios aún ínfimos para su gran responsabilidad y profesionalidad ante la vida de los seres humanos…, el personal de cocina, que garantiza también de manera gratuita el almuerzo, la comida, y tres meriendas al día a los trabajadores y a los pacientes…, el departamento de lavandería, las auxiliares de limpieza…, una lista extensa de personas laborando en ellos y utilizando recursos materiales como el agua, la electricidad y los equipos que cuestan miles de dólares para dar atención de salud…
   Esas importantes construcciones son realmente un monstruo que devora millones de dólares al año.
   Aquí en la capital he tenido la posibilidad de acompañar a amistades a centros asistenciales que atienden a los aquejados de Diabetes Mellitus, una enfermedad de gran incidencia en el país, y es realmente asombrosa la cantidad de pacientes que acuden a ellas, donde en un ambiente agradable, climatizado, buscan minimizar los síntomas de su padecimiento.
   No se requiere ir con un peso en la mano, todo lo tenemos de manera gratuita, y lo mismo para los centros especializados en pediatría, cardiología, estomatología, fisiatría…, los hogares maternos, en fin, una lista interminable que si nos ponemos a analizar, nos quedaríamos asombrados, eso en consultas y sin mencionar las intervenciones quirúrgicas que se hacen a diario dentro de esas moles de cemento y acero.  
   Quise tomar el dato del índice de natalidad infantil como referencia, para comentar sobre este indudable logro de la Revolución cubana, un servicio tan necesario e importante del que carecen millones de seres humanos en el mundo, inclusive en países desarrollados, que utilizan la mayor parte de sus riquezas y presupuesto para gastos armamentistas.
   Sabemos que tenemos que continuar perfeccionando el Socialismo “criollo”, sí, porque el Sistema tiene sus características propias en cada país, ya sea en China, Vietnam, en la República Bolivariana de Venezuela…, y por ahí se encamina este país, la República de Cuba, el Archipiélago cubano, donde debemos cuidar esta conquista que nos garantiza una salud de todos y para todos.
    Cincuenta y cinco años con un Sistema de Salud Pública que es símbolo en todo el mundo.  

Primera plana del Victoria que tomé como referencia para escribir este artículo.

   Abajo, artículo del periódico Victoria publicado el sábado 25 de agosto de 2005, donde se resalta a la brigada de mantenimiento que le daba reparación al hospital de Nueva Gerona.
   Vean la calidad artística de la foto de Evelio, ese contraluz donde la transparencia del cristal le da el toque distintivo a la instantánea.  

sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Cuba?, ni blanca, ni negra, ni mestiza...


   Nunca he querido emitir criterios personales sobre aspectos que involucren a la sociedad donde vivo. 
   Quizás sea una autocensura, sumido aún en el secretismo implantado durante muchos años y con el miedo a ser “castigado”.
   Comprendo los motivos por los cuales se vivió en mi país en ese ambiente de no decir públicamente los problemas que nos han venido afectando.
   La máxima dirección del país obró con sumo cuidado e inteligencia, ya que personas inescrupulosas estuvieron siempre dispuestas a utilizar cada palabra dicha, para tergiversar las ideas.
   Pero llegó el momento de desnudar públicamente los errores y darlos a conocer. 
   A mi criterio ha sido una genial idea ya que solo así podremos, entre todos, buscarle una solución.
    Nunca restar, siempre sumar, y el pueblo de hoy emite sus criterios, sus opiniones, sus inconformidades, no solo en la calle, en las colas de la bodega o del ómnibus, sino también en la prensa nacional, como por ejemplo en la sección Acuse de recibo del diario Juventud Rebelde o de Cartas a la dirección, del Órgano del Partido Comunista de Cuba, el periódico Granma.
   A este último rotativo escribí hace varios meses atrás y nunca recibí respuesta a mi preocupación. 
   Tal vés como estaban involucrados en mi cuestionamiento,  no quisieron llevar el tema a la popular sección. 
   Se me pudo haber enviado el acuse de recibo de la misiva.
    Hoy no es mi intención criticar la actitud hacia mi carta, hoy mi objetivo es publicar en mi blog qué pienso como cubano, del llevado y traído tema de “la raza”.
    Antes quiero darles a conocer textualmente la carta enviada a Granma.
 A sección: Cartas a la dirección, diario Granma
       La historia de la conformación étnica de nuestro país es conocida por todos.
   Fuimos colonizados por España, y al dedicarse a la trata de esclavos negros, el país recibió gran cantidad de habitantes de esa raza.
   Soy blanco, de ojos azules, descendiente de españoles.
La palabra “racismo” viene de raza.
   A nivel de Gobierno institucionalmente se han creado grupos de trabajo y se han realizado eventos sobre el tema.
   Me refiero a este aspecto ya que no se concibe que publiquen en la prensa detalles que continúen reflejando la “diferencia” étnica en Cuba.
   Por ejemplo, Granma estuvo dando a conocer a sus lectores las fotos y los datos biográficos de los candidatos a diputados al Parlamento cubano y en la última edición de esos suplementos se publicó una tabla donde exponían detalles de algunos aspectos de la conformación de los mismos.
   Recuerdo bien el dato de la raza negra o mestiza.
En la edición del viernes 1 de febrero en la página 5 se repite una vez más, omitiendo otros datos de interés, como: Candidatos de 17 a 30 años de edad, Amas de casa, Militantes de la UJC o del PCC, Jubilados…
   ¿Por qué recalcar que un 37,09 % es de raza negra o mestiza?, ¿Acaso existe alguna diferencia humana entre un candidato “negro” al de uno blanco?
   Imagino se quiera dar a conocer con ello que es un “logro” de nuestra sociedad el tener personas de raza negra en su parlamento, pero si estamos luchando por desterrar esas ideas y esas “diferencias” en la forma de pensar y de actuar de cierta población, a mi criterio, no debemos continuar oficializando las “diferencias”, a más de 50 años de Revolución, donde todos tenemos los mismos derechos a todos los niveles, sin importar la raza o el sexo.
   Sería inteligente una respuesta a mi preocupación, la cual comenté entre mis compañeros de trabajo, y todos coincidieron en mi criterio.
     Esta era mi preocupación, la de ver en los medios de comunicación masiva en los últimos años noticias donde la persona de piel negra es tema recurrente. 
    ¿Cuáles fueron los primeros habitantes de nuestro bello archipiélago?, ¡Indios!
    ¿Quiénes saquearon las riquezas de este país y masacraron a los indios cubanos?, ¡Los blancos europeos!
    ¿Quiénes sirvieron de mano de obra como esclavos a esta tierra?, ¡Los negros traídos desde África u otras regiones del mundo!
    Según restos encontrados en la Madre África y estudiados científicamente, se demuestra que los primeros habitantes de este bello planeta nacieron en ese gigante Continente, ¡negro!
    ¿Eran Adán y Eva de piel negra?, aquí hay un polémico tema, pero mi objetivo no es hablar sobre el mismo en este artículo.
    Retomemos a Cuba, a su gente, esa que me resisto a ver como “mestiza”, como se quiso oficializar recientemente en la prensa y a niveles gubernamentales.  
   Tema aparte les pudiéramos dedicar a los nativos del Continente asiático, ese de donde emigraron miles de chinos y japoneses, también parte de nuestra nacionalidad y que enriquecieron las características físicas del cubano, no de nuestra raza. 
    Un dato de interés general fue publicado en la prensa nacional en noviembre de 2013 para ofrecer la información de los resultados del último Censo Nacional de Población y Viviendas.
    Si vamos a valorar el porciento de “razas” en el país, vean ustedes los datos emitidos,
Población por color de la piel:
Declarados como blancos: 7 millones 160 mil 399 personas
Declarados como negros: Un millón 34 mil 44 habitantes
Declarados como mestizos: 2 millones 972 mil 882 compatriotas
   A los compañeros de trabajo y amistades que les he enseñado el dato publicado, nadie cree en estas cifras y sí todos dudan de las mismas.
     En mi caso, me abstengo, tendría que recorrer cada pedacito del país para detenerme a mirar el color de la piel de mis coterráneos, pero no está en mí, andar en la búsqueda de esas “diferencias” del cubano.
    Recientemente escuchaba en una de las Mesa Redonda de la Tv nacional a uno de sus panelistas abordar el tema del “racismo” en Cuba, y  decía que había que hablar del mismo para darle solución.
      ¿Es que acaso no han comprobado a través de los años el gran avance en este polémico tema?
      En los años de mi infancia y juventud, dígase década de los 70 y 80, ver una pareja de diferente color de piel era “un escándalo” en el barrio, en el pueblo, en la ciudad entera.
     Las familias desterraban de la casa a una mujer si decidía casarse con una persona de raza negra.
     Era rechazada por su propia familia y era censurada y criticada por la mayoría de la población de piel blanca.
    Desde los inicios de los 90 del pasado siglo XX ha existido un cambio radical en la conformación de las parejas en Cuba y eso se puede comprobar en todas las provincias del país.
     Es tan natural hoy ver a una chica blanca con un joven negro, o un chico blanco con una joven negra, que es ridículo hablar ahora de racismo en mi Patria.
    ¡No sé quién inició esta nueva revolución sobre el tema!, No sé cuándo y cómo se retomó el tema, sé que mucho se aborda ahora en los medios de comunicación masiva, en reuniones, eventos, congresos…
    Hay una realidad, el gusto personal viene ya formado genéticamente en cada ser humano, y sería ilógico imponer a la fuerza o por medios pedagógicos, de enseñanza, que las personas les guste algo que “no le entra por los ojos”.
    Así sucede con los sabores, los colores, la ropa, la música, la programación radial o televisiva, si eres amante a los dramas o a las pelis de terror, en fin, cada ser humano es un mundo diferente que viene con sus preferencias e intentar que alguien sea o no racista, no creo sea una inteligente imposición.
   Es cierto que la educación nuestra está ajena a cualquier tipo de discriminación racial, la escuela es el primer eslabón de socialización entre los seres humanos.
   En la etapa primaria los infantes comparten mucho más tiempo entre sus amiguitos que con su propia familia, ¿lo duda?, vea usted, en el aula hay que estar de ocho de la mañana a 4 y treinta de la tarde, es decir, más de 7 horas, y al llegar a casa quizás salgan un rato a jugar con los demás muchachos del barrio, después a bañarse, comer, y al rato dormir.
   Es por ello los niños están rodeados el día entero de seres de diferente “raza”, pero con un corazón y un alma tan inocente y limpia que difícil se detengan a mirar el color de piel de quien se sienta a su lado en cada turno de clases, de quien comparte el mismo juego en los turnos de educación física o a la hora del almuerzo en el comedor.
    Nuestra sociedad nunca ha tenido en sus leyes o sus preceptos la diferencia de sus habitantes por el color de su piel. Con eso basta, y punto.
    Nací y viví durante más de 40 años en la Isla de la Juventud, un territorio caracterizado por la solidaridad y el internacionalismo, donde estudiaron más de 30 mil jóvenes de más de 29 países del mundo. ¿Alguien nos dijo que recibiríamos a seres humanos negros del Continente africano?
    Me resisto a ver a las personas como blancas, negras, chinas, mulatas, jabados…
   ¿Estaremos dando un retroceso en el tema del racismo social, un mal que mal heredamos del sistema capitalista?
   Los invito a caminar las calles cubanas y ver la cantidad de parejas entre personas de color de piel blanca y negra, ¡no de diferente color de piel o raza!
   La mezcla es tan evidente que los llamados mestizos o mulatos sobresalen entre los paisanos de la capital cubana.    
   Somos sencillamente cubanos, no somos una raza, somos seres humanos, sin distinción de color de nuestra piel, ¿no fue acaso así como nos educaron durante años de Revolución?
    ¿Por qué ahora hacer una nueva “revolución” sobre el tema del color de la piel de los habitantes cubanos?
    Puede que muchos de ustedes no estén de acuerdo con mi criterio, pero hoy me tomo el derecho a defender a mi gente, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo, a esos que no comparten mis rasgos físicos pero en ellos veo a seres tan humanos, sensibles, inteligentes, competentes, solidarios, bellos, como cualquier persona de este planeta.