sábado, 19 de enero de 2013

Adiós, compañero de siempre

      Un artículo donde se el puso alma, con el dolor del corazón, con la tristeza de una partida, con el adiós del nunca más.   
      Cuando fallece alguna personalidad de la sociedad ya sea de la vida cultural o política, es habitual publicar solamente una pequeña nota necrológica, sin embargo se rindió honor por su gran valía humana, a quien brindó parte de sus días y noches a enriquecer con su artístico lente el trabajo diario del periódico de su localidad.
     Publicado a toda página 4 del semanario Victoria en la Isla de la Juventud, en la edición impresa correspondiente al sábado  9 de enero del 2010, y en varios Blogger personales.
      Uno de sus compañeros de labor, Pedro Blanco Oliva, fue quien reflejó la poesía que el amigo sencillo, noble e incansable,  merecía para su último adiós.
Aquí, el texto íntegro:
Adiós, compañero de siempre
  No vamos a sufrir porque lo perdimos, sino a pensar en la felicidad por el tiempo que lo tuvimos
  Te vimos gigante, como era habitual en ti, en intensas jornadas, cámara en ristre, para captar el más significativo gesto, el mejor ángulo de una imagen que reflejara toda la determinación de un pueblo empeñado al igual que tú, en hacer más hermosa y próspera la Isla.
  Nadie como tú supo captar el latir de la ciudad de Nueva Gerona, la actuación de los artistas, las manos callosas de los constructores, el sudor de los agricultores mezclado con la tierra, la sonrisa de los niños, en fin, el accionar de hombres y mujeres construyendo un mundo mejor.
   Tu imagen sencilla y humilde rebasó el entorno de un colectivo que no te olvidará nunca, para abarcar toda una sociedad que te quiso como a un hijo, gracias a tu profesionalidad y entrega, en el quehacer cotidiano, bajo la lluvia o el sol ardiente, en la noche y en la madrugada.
   Arriesgaste la vida en incontables ocasiones para lograr la imagen perfecta como genuino fotorreportero de prensa. Ahí están como testimonios las magníficas instantáneas del Bastión 2004, las del molino de piedras, las vistas de la ciudad tomadas desde el balcón de tu apartamento o las incursiones al sur de la ínsula.
   Nunca hubo una queja ni un reclamo injusto al no ser el del trabajo del día con tu inseparable amiga colgada del brazo, la cámara fotográfica, dispuesto a hacer la mejor foto.
   Una vida de fotógrafo insigne es un gran palmarés, máxime cuando varias generaciones bebieron de tus conocimientos y tus sabios consejos, de alguien que tenía como única razón de vivir su profesión.
   Evelio Medina Rodríguez, la fría madrugada de este ocho de enero te llevó físicamente, sin saber que el corazón ardiente de tus seres queridos y todos tus amigos te arroparían en el largo viaje.
   Te fuiste, compañero de siempre, aunque estarás presente en cada edición con las mejores fotos de la entrevista, la información y el reportaje, las del “Victoria lo vio”, las de tu colectivo…

   Y brillarás cada mañana cuando el sol ilumine los campos y Gerona, tu ciudad querida, salga de las brumas del rocío y en cada esquina te espere junto a su pueblo, segura de que la mostrarás inmensa.